Un gestor de contraseñas crea credenciales únicas y largas para cada servicio. Comprueba filtraciones conocidas en servicios reputados y cambia inmediatamente si algún correo apareció en bases expuestas. Evita patrones reutilizados y activa protecciones de acceso desde ubicaciones extrañas, incluso si solo te parece una molestia menor hoy.
Visita la página de dispositivos conectados y cierra todo lo que no reconozcas. Programa un cierre global trimestral para empezar limpio y vuelve a iniciar sesión manualmente en cada pantalla del hogar. Anota excepciones familiares y evita compartir credenciales por mensajes que otros podrían reenviar sin intención.
En televisores y consolas desactiva compras sin PIN, limita asistentes de voz que ordenan productos y revisa permisos de micrófono o cámara. Actualiza firmware, elimina apps que no usas, borra datos de depuración y, si tu router lo permite, aplica reglas que impidan acceso a dispositivos con archivos personales.